Latinoamérica en la era de la Inteligencia Artificial

Autos que se manejan solos, sistemas capaces de hacer un reconocimiento facial, redes sociales que ofrecen contenido a gusto del consumidor son solo algunas de las aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA) que invadieron nuestra vida cotidiana y llegaron para quedarse.

¿Qué es la IA?

La IA es un área de la computación orientada al desarrollo de sistemas que pueden ser enseñados para pensar y actuar de forma “inteligente” en contextos específicos. Impulsada por el aumento de la generación de datos, la capacidad de procesamiento de los ordenadores y la expansión de Internet en todo el mundo, no solo llegó para quedarse sino que ya está cambiando nuestras vidas.

Según un estudio realizado por Accenture, empresa de consultoría del sector de la tecnología, la IA tiene el potencial de aumentar las tasas de crecimiento anuales en América Latina hasta un punto porcentual en 2035.

Los servicios financieros, las industrias de commodities, el comercio mayorista y los servicios públicos serían, según la empresa, los sectores más beneficiados por el desarrollo de esta tecnología en la región.

Pero para cosechar los frutos de la Inteligencia Artificial, y para no quedar atrás en la carrera científica y tecnológica, América Latina necesita correr y necesita hacerlo rápido. ¡Hay mucho por hacer y ya estamos atrasados!

Cómo estamos

Si nos comparamos con los países más desarrollados, en latinoamérica ya vamos algunos años atrás en cuánto al avance tecnológico de los países de la región, pero esto no es motivo para desanimarse ya que gracias a la democratización que nos ofrecen las tecnologías de información y el fácil acceso a las cosas a través de Internet, prácticamente todos los países del mundo están casi en igualdad de condiciones.

Prueba de lo anterior es que India, uno de los países más pobres del mundo, ha hecho grandes avances en materia tecnológica y ya se perfila como uno de los más avanzados dentro de unos pocos años más.

Así mismo, latinoamérica no debe quedarse atrás, los países de la región deben poner máximos esfuerzos para apoyar a que la gente cuente con el acceso que necesita para poder surgir como personas, como países y como región.