Profesores de Venezuela abandonan las escuelas

En una escuela primaria de un barrio de clase media en Caracas, Venezuela, los padres de los estudiantes juegan un papel fundamental, la escasez de gasolina ha colapsado el transporte público, lo que dificulta que los profesores puedan ir a trabajar.

Otros se saltan la clase para buscar comida y medicamentos, los cuales son escasos en Venezuela. Debido a los bajos salarios y el alto nivel de desigualdad que hay en el país, algunos profesores han renunciado a su labor de enseñar para dedicarse a actividades más lucrativas.

Ayuda inesperada

Es por eso que Karen Benini, la madre de un alumno de sexto grado, a menudo interviene para sustituir a los profesores faltantes en la labor de enseñar, a pesar de que carece de un certificado de pedagogía.

«No soy maestra. Nunca estudié para ser maestra. Soy diseñadora gráfica», dice Benini, de 41 años, quien realiza esta función de forma absolutamente voluntaria dos o tres veces a la semana.

En medio de la catástrofe económica de Venezuela, los expertos en educación dicen que cada vez es más difícil que los niños comprendan bien la historia, la geografía, matemáticas y otras materias que deberían ya estar a prendiendo a esta edad.

¿A dónde van?

El personal escolar está renunciando en masa. Montones de estudiantes y profesores se encuentran entre los 4 millones de venezolanos que han huido del país en los últimos años.

Aquellos que todavía van a la escuela en el país a menudo encuentran que las clases han sido canceladas debido a cortes de energía, escasez de agua y otras interrupciones.

Las personas que cuentan con estudios calificados para enseñar, abandonan su país con el fin de poder realizar esta labor en otras latitudes, donde los sueldos puedan ser mejores y no tengan inconvenientes de cancelación de clases o algún otro tipo de impedimento para realizarlas.